Tu rincón de calma

A pesar de que no necesitamos nada más que a nosotros mismos para meditar, tener un espacio destinado a ello nos ayuda a establecer una rutina diaria. Este espacio es muy personal, así que lo ideal es hacerlo a nuestro gusto.

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Cómo crear tu propio espacio

Podemos empezar por limpiar y organizar nuestra casa o el lugar donde vayamos a meditar. Muchas veces vamos acumulando muchas cosas que no utilizamos y que cargan el ambiente provocando estrés visual y muchas distracciones. Te aconsejo tener un lugar decorado de forma minimalista y muy sencilla en el que la mayoría de las cosas no estén a la vista, es decir, estén metidas en armarios y cajones. De este modo, conseguiremos mucha amplitud y espacio extra.

Después de esto, toca elegir dónde vamos a poner nuestra base de meditación. Utiliza tu intuición para ello. A lo mejor te apetece un sitio lleno de luz como al lado de una ventana, o a lo mejor prefieres un lugar más tenue o incluso oscuro. O simplemente, no tengas mucho donde elegir. No te preocupes, sea el lugar que sea, lo haremos tuyo.

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1. Tu espacio

El objetivo de esta zona es que puedas estar con tranquilidad contigo mismo y para eso puedes modificar cualquier parte de tu casa en caso de que no tengas una específica para ello. Lo ideal es una parte que sea especial para ti y que te haga sentir a gusto. Es importante que esté libre de ruidos en la medida de lo posible, tanto dentro como fuera de casa si tienes jardín o terraza. Para la decoración es mejor que sea un espacio sencillo con colores suaves, poco amueblado, más bien minimalista y funcional para evitar distracciones visuales. Así, conseguiremos que el foco principal esté puesto en nosotros mismos.

2. Personalízalo

Cuanto más adaptado esté a tus gustos, más tranquilo te sentirás en él. Algunas cosillas que puedes añadir para mejorar el confort son una pequeña alfombra mullida y calentita en la que te guste sentarte, un pequeño sofá si no estás a gusto en el suelo, una pequeña mesita baja donde puedas poner cosas bonitas que te motiven como velas, alguna fotografía o cosas de decoración, puedes poner también algún cuadro o tela estampada en la pared, una planta, incienso, estatuas religiosas, una pequeña fuente… Recuerda que no tiene que estar demasiado cargado. A medida que lo vayas usando podrás ir modificándolo a tu gusto y necesidades.

3. Inamovible

Es una buena idea que este espacio esté siempre disponible, es decir, que no tengas que montarlo cada vez que quieras pasar tiempo allí. Así vencerás la pereza y siempre estará listo para ti. Será tu espacio donde siempre puedas ir a encontrarte con esa tranquilidad.

4. Sácale el mayor partido

Este espacio no sólo es para sentarte a meditar. También puedes utilizarlo para las meditaciones informales como hacer yoga, pintar mandalas, escuchar música… Sólo hay dos normas: que nadie te moleste y apagar el móvil o ponerlo en silencio fuera de nuestro alcance. Recuerda que este espacio es sólo para ti.

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¡Hasta el próximo artículo!

 

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