Mindfulness de la compasión

Otro grupo de prácticas tan eficaz como las enfocadas exclusivamente en la atención son las que se engloban en el mindfulness de la compasión, ya que está sistemáticamente asociada al mindfulness, facilitando la práctica y mejorándola. De hecho, sería incluso más eficaz que otras prácticas mindfulness en algunos trastornos, ya que puede utilizarse tanto con finalidad terapéutica como preventiva. El Dalai Lama define la compasión como <<el deseo de que todos los seres sintientes estén libres de sufrimiento>>.

Los dos elementos clave de la compasión son la sensibilidad al sufrimiento y el compromiso de aliviarlo. El núcleo de la compasión es metta, que se ha traducido como <<bondad amorosa>> y muchas de las prácticas de este grupo se basan en ella. Puede utilizarse hacia uno mismo o hacia los demás, dependiendo del tipo de práctica y su objetivo. Principalmente se trabaja el amor incondicional, la autocompasión, la amabilidad afectuosa, el cuidado de los otros y la búsqueda de equilibrio.

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PRINCIPALES PRÁCTICAS DE MINDFULNESS PARA EL DESARROLLO DE LA COMPASIÓN 

Principales prácticas formales:

  • Metta: puede practicarse de forma independiente o como introducción o final de otro tipo de prácticas. La práctica de mindfulness suele mejorar cuando se añade este tipo de práctica. Consiste en ofrecer bondad amorosa a nosotros mismos y al mundo.
  • Tonglen: significa dar y recibir. Consiste en tomar sufrimientos propios o ajenos y ofrecer nuestra compasión hacia ellos. A diferencia de metta, tiene que haber algún tipo de sufrimiento existente.

Algunas prácticas informales:

  • No criticarse a uno mismo: en vez de ello se identifica el fenómeno mental que lo produce con objetividad y se envía compasión a uno mismo. En ese momento, se busca lo bueno que hay en nosotros.
  • No criticar a los demás: lo mismo que hacemos con nosotros mismos lo hacemos también con los demás. No se puede ser compasivo con uno mismo si no lo eres con los demás y viceversa. Se puede pensar en los aspectos positivos de esa persona y desarrollar la empatía pensando que si tuviésemos las mismas circunstancias que esa persona quizás estaríamos haciendo lo mismo.
  • Compasión caminando: consiste en transmitir compasión a las personas que vemos o nos cruzamos cuando andamos por la calle. Enviando compasión vemos modificada nuestra actitud con el tiempo.
  • Hacerse consciente de la compasión de los demás: hacernos conscientes de la bondad que muestran otras personas con nosotros en el día a día y alegrarse por ello. Gestos sencillos como dejar pasar al salir por la puerta, preguntar por nosotros o por nuestra familia, o incluso ofrecernos una sonrisa.
  • Hacer algún acto generoso todos los días: mostrar afecto compasivo a los demás es una forma de aumentar la felicidad que hay en el mundo. Ofrecer sonrisas, detalles, palabras de agradecimiento, abrazos…

El mindfulness de la compasión genera beneficios muy importantes en nuestra vida y cambia por completo nuestra forma de estar en el mundo y con los demás. Si buscas cultivar el amor propio y estar en armonía contigo mismo, es perfecto para ti.

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Fuente: García Campayo, J. & Demarzo, M. (2015). Mindfulness, curiosidad y aceptación

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