Tu cuaderno personal

A veces subestimamos el poder de la escritura y los beneficios que tiene en nuestra mente y en nuestra vida. Cuando plasmamos nuestras ideas, pensamientos y emociones en un papel, no sólo vemos todo con mayor orden y claridad, sino que dejamos a la mente descansar. El cerebro está continuamente procesando información y durante el día hacemos grandes esfuerzos por no olvidar cosas que son importantes para nosotros, tareas que tenemos que hacer, objetivos de vida… Podemos ahorrar mucha energía mental escribiéndolas, por lo menos algunas, y evitar así sentimientos de estrés, frustración y cansancio asociados a dicho esfuerzo y, en muchos casos, al olvido. Escribir en un papel lo que nos pasa por la cabeza es una buena forma de deshacernos de pensamientos recurrentes que requieren mucha atención y también es una buena forma de practicar el desapego. Así dejaremos la energía mental para lo que verdaderamente importa.

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Por eso, es una gran idea tener un cuaderno para ti. Prueba, verás. Un cuaderno para emborronarlo, para escribir lo que quieras. No hace falta que escribas como si fuese un diario, aquí puedes no preocuparte tanto por hacerlo con buena letra o porque quede bonito, éste es un cuaderno de liberación. El mío tiene ese nombre. Puedes escribir todos los días para liberar tu cabeza, por ejemplo antes de dormir, y verás que mejora tu sueño. También puedes escribir todas las mañanas para dejar constancia de tus sueños y para empezar el día libre de prejuicios o de cargas mentales. O simplemente puedes utilizarlo cuando sientas que lo necesitas. No es un diario. Según tus necesidades puede ser pequeño tamaño bolso para llevarlo a todas partes, o más grande para dejarlo en casa. Trátalo con cariño porque en el plasmarás parte de ti.

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Ahora voy a darte ideas para que llenes ese cuaderno personal. Verás que se puede utilizar para muchas cosas y puede que, como yo, necesites más de uno:

  • Objetivos + evaluación: es una buena idea hacer un seguimiento de los retos que nos vamos proponiendo. Si queremos cambiar los hábitos alimenticios podríamos escribir en primer lugar los objetivos alcanzables a largo plazo, luego los de a corto plazo y después qué vamos a hacer para alcanzarlos. En las siguientes páginas haríamos un seguimiento por días de las variables que mediremos para evaluar el proceso, como por ejemplo: qué hemos comido, cuánto ejercicio hemos hecho, peso o medidas corporales, cómo nos hemos sentido… Algunas requerirán seguimiento diario, otras semanal, otras mensual… Otros retos podrían ser coger hábito de meditación, de sueño saludable… o incluso para reducir malos hábitos. Tú eliges.
  • Desahogo: hay veces que sentimos que las emociones nos desbordan, van creciendo, creciendo y al final explotan, normalmente de forma descontrolada. Sabemos de sobra que eso no es signo de una buena regulación emocional pero llegados a ese punto sentimos que mucho no podemos hacer. Utiliza tu cuaderno para ir soltando de a pocos tus emociones y así no llegarás al tope. Escribe todo lo que te venga a la cabeza, tanto pensamientos como sentimientos. Si te sientes mal después de leerlo recuerda no juzgarte, la mente crea contenidos mentales por sí misma y tú no eres esos pensamientos, de hecho, ahí los has dejado, en el papel.
  • Agradecimientos: hacer cada noche el ejercicio de los 10 gracias cambiará tu forma de ver la vida. Sí o sí siempre tienen que ser 10, así que piensa hasta que se te ocurran. Te darás cuenta de tantas cosas que se pueden agradecer en nuestro día a día.
  • Cosas que hacer en la vida: hacer listas es maravilloso. Puedes hacer listas de deseos vitales, de aspectos que te gustaría mejorar en tu vida, de lugares que quieres visitar, de personas a las que hace mucho que no ves y quieres llamar o visitar… y vas tachando a medida que las vas realizando. Es una buena forma de ver que avanzas y de hacerte avanzar.
  • Frases inspiradoras: apunta toda frase o párrafo que te remueva por dentro que leas en libros, veas por internet, encuentres por la calle, oigas a alguien… Así las tendrás en el mismo sitio para cuando necesites. Releer este tipo de frases ayuda y reconforta muchísimo.
  • Libros y películas: qué típico es que nos recomienden un libro o película, nos interese un montón y cuando tenemos tiempo para disfrutarlo se nos olvide el título… Apuntar un listado de libros y películas es una gran idea. Siempre tendrás a mano buenas recomendaciones para cuando quieras. Puedes apuntar al lado del título también la temática y, quizás, cuando termines, qué te ha parecido simplemente con puntuación del 1 al 10 o con caras tristes o sonrientes.
  • Menús y recetas: apunta recetas nuevas que quieras probar. La novedad siempre da vida. Apunta ideas que veas en restaurantes, formas de presentación, combinaciones curiosas, alimentos que quieras probar, especias… Recuerda que no sólo se come por el estómago, así que apunta, apunta, apunta. Y así experimentarás más.
  • Ideas creativas: siempre nos pasa, nos vienen ideas sueltas en momentos que no vienen a cuento, mientras cocinamos, nos duchamos, o estamos en la cama… esas ideas suelen olvidarse al poco tiempo y, en general, suelen ser muy creativas. Apúntalas. Algunas de ellas podrían ser la base de algo grande.
  • Dibujos:  una imagen vale más que mil palabras suelen decir. A veces no sabemos bien cómo expresar cómo nos sentimos, no encontramos las palabras. Por eso, es buena idea reflejar en dibujos y colores nuestro estado de ánimo. Dibujar y pintar es muy terapéutico. Luego podrías tratar de interpretar tus propios dibujos.
  • Sueños: si tienes sueños recurrentes o simplemente te apasiona el mundo onírico, puedes apuntar cada mañana nada más despertarte aquellos sueños de los que te acuerdas. Escríbelos rápido y prácticamente sin pensar, ya que tienen tendencia a evaporarse pronto, especialmente cuando entramos en fase de vigilia, y deja la interpretación para más tarde o correrás el riesgo de dejarte detalles o el final del sueño. De hecho, si puedes, usa palabras sueltas, no hace falta que termines todas las frases, así será más difícil que olvides elementos que pueden ser clave.

Yo empecé con un cuaderno personal. Ahora tengo más de uno. Tengo dos grandes que se quedan en casa: el cuaderno de liberación y un diario. Y tengo tres pequeños: uno de frases inspiradoras y citas de libros, otro de libros y películas y otro popurrí donde escribo ideas sueltas y es el que llevo siempre encima.

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¿Y tú? ¿Te animas a probarlo?

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