Mindfulness en educación

Hasta ahora, uno de los objetivos más importantes de la educación se basaba en la memorización de información. Con el cambio que estamos viviendo y a causa de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, estamos en riesgo de padecer lo que han llamado como <<infoxicación>>, es decir, una intoxicación mental producida por el exceso de información que se nos hace imposible digerir y crea estrés y agobio. De este modo, la educación adquiere un nuevo papel en que, además de trabajar los conocimientos académicos, debe enseñar cómo acceder a las fuentes, asimilar e integrar la información, fomentar el desarrollo crítico y creativo, y ayudar a los alumnos a potenciar el desarrollo social y personal.

En la actualidad, niños y adolescentes experimentan niveles de estrés sin precedentes que puede resultar en ira, ansiedad, depresión y externalización de conductas desadaptativas, así como baja autoestima y falta de confianza en sí mismos. Todo ello puede influir negativamente en el rendimiento académico de los alumnos ya que interrumpe su pensamiento y obstaculiza el aprendizaje.

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En este sentido, el mindfulness resulta útil desde edades tempranas para contrarrestar el estrés diario, para asimilar de forma más relajada la información que recibimos evitando el exceso de información, y para fomentar el desarrollo personal, social y la promoción del bienestar, complementando los aprendizajes académicos.

Hoy día, la ciencia ha aportado validez y respaldo al mindfulness, y su aplicación en la escuela está poco a poco adquiriendo más reconocimiento.

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Los beneficios del mindfulness sobre el alumnado se pueden resumir de una forma muy clara y sencilla: reduce el nivel de estrés, mejora la concentración, aumenta la capacidad de ser consciente, mejora la atención y la memoria de trabajo y contrarresta la tendencia a distraerse tanto de estímulos internos como externos, disminuye la ansiedad, mejora el autocontrol, potencia la empatía y la comprensión hacia los demás, desarrolla habilidades naturales de resolución de conflictos, mejora de forma general la salud  y aumenta el rendimiento académico .

Gracias a programas como Inner Kids Program, Inner Resilence Program (IRP), Learning to BREATHE, Mindfulness in Schools Project (MiSP), Mindful Schools, entre otros, se han encontrado efectos positivos en niños y adolescentes similares a los encontrados en adultos incluyendo mejorías en: la memoria de trabajo, atención, destrezas académicas, habilidades sociales, regulación de las emociones, autoestima, mejora del estado de ánimo y disminución de la ansiedad, el estrés y la fatiga.

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En España también se han realizado investigaciones sobre los efectos del mindfulness en distintas variables como el autoconcepto, rendimiento académico, malestar psicológico, estrés y ansiedad, habilidades sociales, burnout o resiliencia, entre otros. En general se han estudiado en profesores y alumnos de educación secundaria obligatoria, bachillerato y población universitaria, quedando pendiente la realización de estudios en educación infantil y primaria. Una de las iniciativas recientes que está cogiendo fuerza en los centros educativos de nuestro país es el Programa Aulas Felices para promover la psicología positiva en el ámbito educativo. Está dirigido a alumnos de educación infantil, primaria y secundaria (de 3 a 18 años). Los dos ejes del programa son la atención plena y la educación de las fortalezas personales y sus objetivos básicos potenciar el desarrollo personal y social de los alumnos y promover la felicidad en alumnos, profesores y familias. A día de hoy está en marcha la validación de su eficacia mediante varias investigaciones. En este programa se enseñan adaptadas a las edades correspondientes las siguientes técnicas de mindfulness: meditación basada en la respiración, meditación caminando, exploración del cuerpo (body scan), ejercicios de yoga, tai chi y chi kung, adaptaciones de la meditación compasiva y la atención plena en la vida diaria. Además, se les sugiere que practiquen en otros momentos fuera del colegio ejercicios como saborear un alimento, contemplar y escuchar con placer, llevar una piedra en el bolsillo para recordar que se debe prestar atención, hacer tareas cotidianas con atención plena, aprender a despertar la consciencia en momentos especiales, recitar versos para despertar la consciencia, intentar vivir un día con atención plena e incorporar pausas en la vida diaria. Uno de los mayores beneficios de este programa es que lo aprendido se puede extrapolar a otros ámbitos como la familia, en la educación de universitarios, en instituciones de educación no formal, en actividades deportivas…

¿Y a ti? ¿Qué te parece? ¿Estarías de acuerdo en incorporar mindfulness en los colegios?

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Fuentes: Arguís (2014), Equipo SATI (2010), Turanzas (2016)

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