Cómo cerrar el año

Aunque no celebremos las fiestas navideñas, diciembre es un mes muy especial. En nuestra sociedad, la vida se divide en años y, por tanto, es una parte importante para nosotros a nivel psicológico.

Como muchas otras cosas en la vida, los ciclos se repiten, a veces idénticos si no vamos cambiando cosas, por lo que es una buena idea pararse para analizar cada uno de ellos y redireccionar nuestros pasos hacia nuestras metas.

Así, el fin de año es una perfecta oportunidad para reflexionar acerca de nuestro camino y aprovecharlo para crecer, aprender y avanzar. Cerremos episodios, analicemos nuestra situación y establezcamos cómo y hacia dónde queremos que vaya nuestro futuro.

sunset-2200007_1920.jpg

Echemos la vista atrás…

Evaluemos cómo ha sido nuestro año en general, esa sensación principal que nos llega cuando pensamos en el pasado reciente. La intuición va a darte una buena pista emocional.

1.- Piensa en qué cosas te han salido mal o te han hecho sentir mal. Es importante que las revivas para poder cerrar los episodios de forma sana. Siéntelos de nuevo y acéptalos. Las pérdidas, sean del tipo que sean, nos generan sufrimiento y, si no las atendemos, pueden crear insatisfacciones crónicas. Algunas de ellas incluso podemos prevenir que vuelvan a suceder el próximo año trabajando el proceso de toma de decisiones o, si vuelven a ocurrir, utilizando un buen método de solución de problemas. Otras probablemente tengas que aceptarlas sin más (ojo, no es lo mismo que resignarse).

2.- Recuerda las cosas buenas que te han sucedido o que te han hecho sentir bien. Seguro que hay unas cuantas. Tómate un buen rato para recordarlas y escríbelas según te vayas acordando. Nos conviene tenerlas en la cabeza para repetirlas o inspirarnos para el próximo año. Algunas serán casuales e irrepetibles, pero otras podemos llegar a cultivarlas. Agradece cada una de ellas y prométete disfrutar de las que están por llegar.

3. Enumera qué cosas has conseguido por ti mismo este año. Suele ser habitual que cada fin de año nos marquemos unos objetivos para el siguiente. Analiza qué metas querías alcanzar, si las has conseguido o dónde te has quedado. Así, podrás evaluar tu avance o redireccionar tus pasos en caso de que hayas perdido interés en tu objetivo. Este paso te va a dar pistas sobre tu motivación, constancia y dirección de vida.

sunset-1331088_1920.jpg

Fíjate en tu presente…

Cómo te sientes ahora haciendo este ejercicio te va a dar indicios de cómo vives tu vida y de tu satisfacción en ella. Una vez hemos evaluado y aceptado nuestro pasado podemos trabajar en nuestro presente.

1.- ¿Cómo me siento ahora?. Las emociones no engañan, son síntoma de lo que llevamos dentro. Ellas te dirán si hay algo que cambiar y en qué intensidad. No quiere decir dejarte llevar por ellas, al contrario, más bien prestarles la atención que merecen y analizar qué hay detrás de ellas o qué las genera.

2.- ¿Dónde y cómo he llegado a donde estoy?. Lo cierto es que nos vemos en un punto concreto del tiempo y del espacio. Recapacita tu nivel de satisfacción con respecto a ello y qué decisiones y acciones te han llevado aquí. Esto te servirá para comprobar que no todo es fruto de la casualidad y que tenemos más responsabilidad sobre nuestro presente de lo que pensamos.

3.- ¿Qué quiero cambiar?. Trabajemos esas pequeñas insatisfacciones si las hubiera o esos anhelos de nuevas experiencias. Es una gran idea apuntarlas. Algunas serán muy accesibles y otras quizás muy imaginativas, pero todas tienen cabida y son importantes. El hecho mismo de reflexionar sobre ello es generador de cambio, cuando aceptamos nuestros errores es más fácil trabajar con ellos y evitar que sucedan sin control.

climb-1807474_1920.jpg

Ahora sí, miremos con ilusión al futuro…

Una vez hemos aceptado nuestro pasado y observado nuestro presente… estamos preparados para fijar el rumbo hacia nuestro futuro. Seguramente te haya pasado como a la mayoría: el año pasado fijamos demasiados objetivos que no hemos cumplido y ello nos ha hecho sentir mal con nosotros mismos al evaluarlo. No seas exigente contigo, es bueno fijar metas, pero tampoco obsesionarse o saturarse demasiado.. También hay que dejar sitio a las sorpresas y a la magia en nuestra vida ¿no crees?. No somos máquinas, ni deberíamos pretender serlo. Estamos aquí para aprender disfrutando, deja sitio al disfrute.

1.- Márcate un solo objetivo realista. De esa lista de cambios que has redactado, elige una sola meta, sí solo una, realista, alcanzable y la que creas que va a darte más satisfacción. Será tu objetivo del próximo año y en la que pondrás toda tu motivación. Piensa en la cantidad de objetivos que te has propuesto cada año y cómo tu energía dividida no ha podido conseguir prácticamente ninguno de ellos. En cambio, piensa en la cantidad de objetivos que hubieses conseguido en tus años de vida si en cada uno de ellos sólo te hubieses centrado en uno con toda tu energía.

2.- Desglósalo en acciones. Un objetivo se compone de pequeñas pero constantes acciones. ¿De qué acciones depende que consigas tu objetivo? Márcalas. Divídelas en el tiempo y en un espacio en concreto. Fija de antemano la intensidad, la duración y la repetición de las mismas. Puedes tener una agenda específica para ello para poder hacer una buena planificación y una buena evaluación.

3.- Recuerda la importancia de los refuerzos para mantener la motivación. Podrías acabar cada acción con un pequeño refuerzo positivo, cada mes con uno un poco más grande y otro bien grande para final de año. Fíjalos también de antemano, ya que nuestra mente tiende a la manipulación y al autoengaño. Sería una gran idea que esos refuerzos estuviesen relacionados con la capacidad para la meta que estamos adquiriendo, una forma de empuje y no autosabotaje. Por ejemplo, si queremos ponernos en forma no utilizar refuerzos como comida basura, sino algo positivo para nuestro objetivo como participar en algún evento deportivo especial a nuestro alcance. También es muy aconsejable obtener apoyo humano, sobre todo para no decaer en los momentos flojos, como un entrenador o psicólogo especializado en el tema y/o personas que hayan fijado tu mismo objetivo. Comparte sin miedo tus progresos y obstáculos con los demás y verás cómo se hace mucho más fácil y entretenido el camino. El componente emocional de compartir metas nos empuja de una forma impresionante hacia nuestros objetivos y, de hecho, muchas veces más allá de ellos. ¡Déjate sorprender por tu fuerza interior!

sunset-1207326_1280

Ésta es mi forma actual de cerrar los años. Desde que la utilizo he conseguido muchas metas como dejar de fumar, dejar de beber alcohol, bajar de peso, llevar una alimentación saludable, iniciar mi propio proyecto de trabajo, incorporar el deporte en mi vida… Objetivos que marcados todos a la vez en un mismo periodo de tiempo me hubiese sido humanamente imposible conseguir. Te animo a probarlo, a relajarte, a centrarte, a disfrutar, a crecer y a vivir plenamente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s