Psicología del color

Sí, hay una rama de la psicología que se centra en estudiar los colores: cómo los percibimos, cómo estos nos afectan emocionalmente y cómo nos comportamos ante ellos. Aunque pueden responder a aspectos subjetivos personales e incluso depender de la cultura, se pueden hacer ciertas generalizaciones.

La psicología del marketing utiliza estas teorías para utilizarlas en publicidad dando personalidad y valores a las empresas que representan. De este modo, en los logos y en los envases de los productos, pueden transmitirnos emociones y provocarnos sensaciones que hacen que aumenten sus ventas. Por lo tanto no es algo tan descabellado.

Otros interesados son los profesionales de la decoración de interiores, que utilizan la psicología del color para crear espacios armoniosos, dinámicos o equilibrados dependiendo de las acciones que en ese lugar se vayan a realizar. Colores pastel para relajar, brillantes para aportar energía…

También podemos nombrar la arteterapia, en la que se utilizan los colores para asociar emociones e influenciar en el estado de los pacientes.

Sabiendo todo esto, nosotros también podemos sacar provecho de ello en nuestra vida diaria. Se me ocurre: para elegir cómo vestirnos, para pintar las paredes de casa, para la decoración de nuestro hogar, para elegir bolígrafos y cuadernos, para nuestra vajilla… y también para jugar a descubrir los trucos de los publicistas.

Aquí van algunos colores con sus significados más aceptados en nuestra cultura:

Blanco: pureza, inocencia, optimismo, frescura, limpieza, simplicidad.

Rojo: fortaleza, pasión, determinación, deseo, amor, fuerza, valor, impulsividad.

Naranja: calidez, entusiasmo, creatividad, éxito, ánimo.

Amarillo: energía, felicidad, diversión, espontaneidad, alegría, innovación.

Verde: naturaleza, esperanza, equilibrio, crecimiento, estabilidad.

Azul: libertad, verdad, armonía, fidelidad, progreso, seriedad, lealtad.

Morado: serenidad, misticismo, romance, elegancia, sensualidad, eclecticismo.

Rosa: dulzura, delicadeza, exquisitez, gratitud, amistad.

Gris: paz, tenacidad.

Negro: silencio, sobriedad, poder, formalidad, misterio.

Hay que tener en cuenta que estos colores también tienen su lado opuesto y, según en qué momento, pueden causarnos malestar o provocar en nosotros emociones negativas. Se ha demostrado que el color rojo y el amarillo pueden acelerar el pulso cardíaco, por ejemplo. Simplemente obsérvate y experimenta tu subjetividad del momento presente hacia ellos.

Yo especialmente utilizo los colores en la cocina, tanto para combinar alimentos como para elegir la vajilla en la que voy a emplatarlo. Así, cuando tengo comida colorida elijo platos más neutros para no sobrecargarme, si tengo un día triste o cansado utilizo platos amarillos o rojos, si estoy estresada o hiperactiva uso platos color pastel, o si tengo que tomar decisiones utilizo tonos más naranjas para fomentar la creatividad. Es una gran idea tener platos sueltos de distintos colores, tamaños y formas para tener donde elegir. Todo esto también puedes aplicarlo al mantel, las servilletas, los vasos, o incluso la decoración en el centro de la mesa (flores, velas, objetos decorativos…), que puedes ir variando dependiendo de las temporadas, las estaciones o tu estado emocional.

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Hasta aquí hemos llegado, nos leemos en el próximo post 😉

2 comentarios sobre “Psicología del color

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