Cocinar con atención plena

¿Cuánto tiempo dedicas  a la preparación de los alimentos? ¿Dónde está tu mente mientras cocinas? ¿Qué pensamientos o emociones surgen en ti cuando decides cocinar? ¿Qué idea tienes de la cocina y de cómo afecta a los alimentos que consumes y a ti mismo? ¿Decides qué alimentos consumir previamente o según cocinas? ¿Cuáles son tus métodos favoritos de cocina y por qué? ¿Sientes ansiedad cuando cocinas para otros? ¿Y cuando cocinas para ti? ¿Por qué? ¿Tienes la cocina ordenada y limpia?

Es probable que nunca te hayas hecho todas estas preguntas y que entres en la cocina por inercia. Si no te gusta cocinar puede que hasta entres con hastío e impaciencia. Pero son preguntas importantes. La cocina, como muchas otras acciones, es un espacio perfecto para observarnos, conocernos y, sobre todo, entrenar la atención plena. Es un gran momento para vivir el aquí y el ahora, para trabajar la paciencia, el cariño, la actitud y la gratitud (entre muchas otras cosas). Y además, es el momento perfecto para conectar con tu cuerpo y cuidarte entendiendo tus necesidades.

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La cocina es considerada por muchos una tarea doméstica más. Estamos totalmente desconectados de la creatividad que aporta y muchas veces caemos en la monotonía y el aburrimiento. Una actitud abierta nos ayudará a experimentar alimentos y combinaciones nuevas dando vida a nuestra cocina y haciendo que disfrutemos del proceso. Y, tal vez, puedas compartir ese entusiasmo en familia porque, cocinar, puede ser también una actividad social donde pasarlo bien, estrechar lazos y transmitir conocimientos. Además, cuando cocinamos las materias primas sabemos lo que comemos.

Vamos a ver una serie de pasos que nos ayudaran a aplicar la atención plena a la cocina:

  1. Apaga el teléfono, ponlo en silencio o sácalo de la cocina.
  2. Antes de lavar el alimento conecta con él, es decir, con su vida. Haz un camino mental de su trayectoria desde su nacimiento hasta tus manos. Si no sabes cómo ha llegado a ti infórmate.
  3. Lava el alimento prestando atención a la temperatura del agua y a la textura y forma del mismo. Si vienen pensamientos vuelve a enfocar la atención en el alimento.
  4. Cuando vayas a cortar el alimento fíjate un momento en él y elige el cuchillo más apropiado, no el primero que cojas. Pela y corta despacio, poniendo atención al movimiento de tu mano y a cómo se desliza la hoja. Escucha el sonido que emite cuando la pelas o la cortas y el olor que desprende.
  5. Cómo realizas los cortes puede darte muchas pistas de tu estado emocional. ¿Lo haces con fuerza? ¿Demasiado rápido? ¿Cortes imprecisos? ¿Aprietas los dientes? ¿Te cortas sin querer? ¿Te vienen pensamientos o emociones de insatisfacción o aburrimiento? ¿Sientes que te esfuerzas demasiado? Obsérvate.
  6. Intenta ser consciente de las características del alimento cortado. ¿Ha cambiado con respecto al principio? ¿Cómo? ¿En qué? Saca toda tu curiosidad. Tómate tu tiempo para percibir texturas, colores, olores… También puedes probar un pequeño trozo para apreciar su frescura y su sabor. Conoce el alimento antes de cocinarlo.

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Hasta aquí lo que podemos hacer directamente con los alimentos, pero aún nos queda la parte de cocinado indirecta, es decir, la de los fuegos, el horno o el microondas. ¿Qué sueles hacer mientras? ¿Permaneces observando cómo cambia el alimento, prestando atención a los olores? ¿O aprovechas para hacer otras cosas mientras? ¿Cocinas con el fuego al máximo? ¿Remueves muy a menudo? ¿O se te acaban pegando o quemando los alimentos por distracción? ¿Cocinas sólo un plato o varios a la vez? ¿Vas siguiendo recetas o eres de improvisar? ¿Dónde está tu atención?

Uno de los ejercicios más potentes que puedes realizar en la cocina en el momento de cocinado es focalizar tu atención en el oído y el olfato. Es un gran entrenamiento de la atención y buenos anclajes para mantenernos en el aquí y ahora, ya que cambian a cada momento. Cuando olemos un alimento nos llega su olor general pero.. ¿podemos diferenciar de qué olores se compone si prestamos atención? ¿se van intensificando a medida que se cocinan los alimentos? ¿qué sensaciones y reacciones produce en ti? ¿Tu hambre aumenta? ¿Se prepara tu cuerpo para la ingesta? Es posible que empieces a darte cuenta de sutilezas que antes te pasaban desapercibidas.

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Veamos una serie de pasos que podemos seguir para aplicar la atención plena a esta parte del proceso de cocina:

  1. Pon tu móvil en silencio y apaga todas las pantallas/aparatos distractores que tengas. Vamos a cocinar y sólo a cocinar.
  2. Presta atención a los sonidos, olores y cambios que produce el calor en el agua o el aceite que has puesto en la cazuela o la sartén. Observa para elegir el punto ideal para añadir el alimento.
  3. Una vez añadidos, observa el olor que emana cada uno de los ingredientes que vas añadiendo y cómo combinan en conjunto. Fíjate cómo cambian de color y alteran su forma también.
  4. Si tu mente se distrae con pensamientos no te preocupes, es normal, simplemente devuelve el foco a lo que estás haciendo, con cariño y paciencia.
  5. Pon atención también a los cambios en tu estado de ánimo durante el proceso. ¿Te produce placer? ¿Aburrimiento? ¿Impaciencia? ¿Estás agobiado? ¿Nervioso? ¿Te supera cocinar varias cosas a la vez? No intentes cambiarlo, sólo hazte consciente de ello. Una vez aceptes cómo te sientes, vuelve a las sensaciones físicas del momento como el olor o el sonido que proviene de los alimentos que se están cocinando. ¿Te distraes mucho? ¿Estás cómodo en el presente?
  6. Si estás cocinando algo que no requiere de tu mano, como por ejemplo asando algún alimento en el horno o cociéndolo lentamente, simplemente coge una silla, siéntate delante, relájate y presta atención a las sensaciones anteriores. Es probable que este tipo de cocina haga que te distraigas más al no requerir que hagas nada físico en el proceso. No te preocupes. La atención se entrena.

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Es evidente que con nuestro estilo de vida occidental no es habitual que podamos realizar estos ejercicios siempre que cocinemos. Sobre todo porque al principio requieren de un esfuerzo real y continuado. Pero si comenzamos haciéndolo una vez por semana, es probable que con el tiempo cada vez vayamos poniendo más consciencia el resto de las veces. A medida que entrenemos la atención será más fácil focalizarnos en ello y observarnos a nosotros mismos. Cocinar es un tipo de meditación informal preciosa.

Hasta aquí el artículo de hoy, nos leemos en el próximo 😉

 

Bibliografía: Puddicombe, A. (2014) Dieta Mindfulness

 

2 comentarios en “Cocinar con atención plena

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