El problema del plástico

A estas alturas, ya te habrás enterado del problema a gran escala en el que se ha convertido el plástico. Las imágenes son realmente brutales: playas en las que no se ve la arena, aves muertas por ingesta de plástico, tortugas atrapadas en piezas que flotan en el mar, islas enormes de desechos plásticos a la deriva… Es descorazonador.

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A pesar de ello, la población general no está bien informada, especialmente en lo que se refiere a cómo aportar su granito de arena. Los beneficios de la industria del plástico dependen totalmente de nuestros hábitos y esta última se ha encargado de que sigamos consumiendo ofreciendo una alternativa que en su momento nos convenció, pero que en realidad no supone una mejora de la situación: el reciclaje. Además de que el proceso de reciclaje es un gran gasto de energía y bastante contaminante, lo cierto es que solo 1 de cada 10 objetos del contenedor amarillo acaban siendo reciclados, y el resto van a parar a vertederos, incineradoras o exportados a otros países para ‘producir energía’. Por no hablar de la cantidad de objetos que ni siquiera van a parar a los contenedores de reciclaje…

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Los peligros del plástico son mucho más alarmantes de lo que en un principio pensábamos:

  • Medio ambiente: las imágenes del problema tangible de residuo que tenemos en el planeta hablan por sí mismas y a ello sumémosle la toxicidad por aditivos químicos que pasa a nuestros ríos y océanos que no vemos pero que está ahí.
  • Animales no humanos: millones de animales de más de 300 especies ingieren plástico y se calcula que 100.000 animales y 1 millón de aves marinas mueren por obstrucción del sistema digestivo, por el veneno plástico en sí o por la trampa que algunas piezas constituyen por su forma.
  • Animales humanos: las consecuencias anteriores son suficiente razón para cambiar nuestros hábitos pero si necesitas saber en qué te implica como persona podemos decir que dependemos completamente del planeta para sobrevivir, todo está en relación y equilibrio. Pero como daño directo piensa en la cantidad de alimentos y bebidas que ingieres en contacto con el plástico y sus tóxicos.

Después de tener todo esto en cuenta ya podemos decir que reciclar no ha sido, no es y no será la solución, salta a la vista. La clave está en intentar no generar residuo alguno.

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Bien, estamos concienciados. Y ahora… ¿qué podemos hacer para cambiar hábitos? La web www.sinplastico.com nos ofrece una serie de consejos para el proceso que vamos a resumir aquí:

  1. Hazte consciente del plástico que desechas: ¿Qué tipo de plástico? ¿En qué productos? ¿Y fuera de casa?. Especialmente generamos plástico en la compra del supermercado, o por lo menos ese es el más fácil de ver. Pero si miramos alrededor, nuestras casas están llenas de elementos plásticos como los envases, las herramientas de limpieza, algunos electrodomésticos, elementos de decoración, bolígrafos, alguna ropa, calzado y complementos, los muebles… Y a todo esto tenemos que añadir el consumo que hacemos cuando salimos a tomar algo, a comer fuera de casa, si pasamos la noche en algún hospedaje…
  2. Tracemos un plan de acción de forma consciente: no te fustigues. Sí, es impresionante la de deshecho plástico que generamos, nos han educado así, pero podemos cambiar. Céntrate en quitar aquellos plásticos desechables que consumes habitualmente. Más adelante veremos un ejemplo. La clave es ir dando pasitos que nos vayan acercando a la meta. Organiza el proceso en etapas y sé compasivo, no es fácil, pero ya estás en el camino. ¡Ánimo!
  3. Ahora echa un vistazo a aquellos elementos plásticos que ya tienes en tu casa. Evita la tentación de tirar todo lo que tengas de plástico, ese no es el plan, con eso sólo generarías más desperdicio. Identifica aquellos plásticos que te afectan directamente a la salud como aquellos que utilizas en la cocina (tupper, biberones, utensilios varios…) y ve retirándolos poco a poco sustituyéndolos por otros de materiales seguros y sostenibles. El resto puedes ir cambiándolos a medida que se vayan deteriorando y haya acabado su vida útil.

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EJEMPLO DE PLAN DE ACCIÓN

  1. Elimina las bolsas de plástico de tu vida: utiliza las que tengas hasta que se rompan y luego pásate a las bolsas de tela. Cuando vayas a comprar fruta y verdura llévate las tuyas para no tener que coger las de plástico que te ofrece el supermercado. No uses los guantes de plástico para coger los alimentos, usa tu propia bolsa como guante.
  2. Compra a granel o con el mínimo envasado: los cereales, las legumbres y otros alimentos también pueden comprarse a granel y llevar tus propios envases para transportarlos. En algunos sitios estos alimentos llegan al establecimiento en plásticos, pero en envases más grandes que los que encontramos para la venta al por menor. Siempre puedes preguntar al encargado del lugar. Si hay un producto en dos tipos de envasado elige aquel que menos plástico lleve.
  3. Di no a los desechables: como por ejemplo las pajitas en los bares, las botellas de agua, los bastoncillos, los envases de comida o bebida para llevar, los cubiertos de un uso, toallitas desmaquillantes…
  4. Compra de forma consciente: no compres por comprar. Fíjate en qué cosas necesitas realmente. Cuidarás el planeta y tu bolsillo. Y ese ahorro te permitirá también hacer elecciones más sostenibles aunque sean más caras. Elige siempre calidad ante cantidad.
  5. Elige bien los establecimientos: prioriza pequeños comercios y aquellos lugares que promuevan una vida sostenible. También elige tiendas que permitan que lleves tus propias bolsas. Si compras por internet ten en cuenta la distancia que recorrerá tu compra e intenta amortizar el viaje haciendo compras grandes o conjuntas con amigos o familiares.
  6. Empieza a comprar en otros formatos más sostenibles: jabón y champús en pastilla, pasta de dientes sólida, desodorante en barra… o aquellos formatos que cuentan con un envase sostenible y luego solo hay que comprar el relleno.
  7. Sustituye objetos plásticos por otros de materiales sostenibles: como hemos dicho antes, usa el plástico hasta que acabe su vida útil y tengas que sustituirlo. Aquí algunas ideas que puedes encontrar sin plásticos: cepillo de dientes, cepillos para el pelo, brochas de maquillaje, maquinillas de afeitar, estropajos, escobillas del wc, utensilios de cocina, esponjas de baño…
  8. Objetos recomendables que comprar para empezar: botella reutilizable para llevar agua, bolsas de tela para comprar a granel, copa menstrual, compresas de tela, tuppers o almacenaje de comida de vidrio o metal…

Lo ideal es que cada persona siga su propio proceso individual de observación y reflexión y construya su plan de acción en el que de una forma cómoda y progresiva pueda ir disminuyendo su huella ecológica en el mundo.

Recomendamos que visitéis las webs de Rebellum y Sinplástico donde podéis encontrar publicaciones interesantes sobre el tema en sus blogs y muchos artículos sostenibles del hogar en sus tiendas online.

Nosotros ya estamos en el camino, ¿y tú?

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