Equilibra tu motivación

La motivación es algo que usamos constantemente en nuestras vidas, sin lo cuál no haríamos absolutamente nada pero, ¿sabemos qué es la motivación?

Definiremos la motivación como un proceso que comienza, dirige y mantiene conductas específicas para conseguir un objetivo o cubrir una necesidad. Es decir, es la fuerza que ponemos nosotros mismos para crear y seguir un camino hacia nuestras metas. Sin motivación no hay logro, así de simple.

La motivación es un proceso psicológico básico del ser humano, ya que gracias a ella no solo sobrevivimos, sino que también nos empuja a superarnos y a llegar más lejos en nuestro desarrollo como personas. La motivación es, pues, fuente de salud. La neurociencia sitúa el centro que da poder a la motivación mediante el sistema de placer y recompensa en el núcleo accumbens del cerebro del área subcortical (bajo el cortex) que forma parte de la vía dopaminérgica, resumiendo, la encargada de hacernos sentir bien cuando conseguimos algo.

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Ya que la motivación es un concepto tan amplio, la psicología ha diferenciado distintos tipos dependiendo de distintas formas de clasificación. Tenemos motivación intrínseca o extrínseca dependiendo de si nos motivan factores internos o externos, motivación positiva o negativa teniendo en cuenta si buscamos un premio o evitar un castigo… y otras como la motivación básica, motivación diaria, motivación centrada en el ego, motivación centrada en la tarea…

¿Qué ocurre cuando nos falla la motivación? La desmotivación nos lleva a la apatía, nos quita las ganas de crear y conseguir metas, nos agota la energía mental, nos entristece e incluso nos provoca sintomatología psicosomática, es decir, podemos enfermar físicamente. Así, la desmotivación cuando aparece es un gran obstáculo en nuestra vida e interfiere en los procesos cognitivos, sobre todo en el afectivo y emocional. Incluso a veces podemos confundirla con la depresión.

A pesar de que es un estado que todos experimentaremos por lo menos una vez en la vida, lo ideal es que no se quede demasiado tiempo. Para salir de ella tenemos que entender primero qué la causa, especialmente si es de origen orgánico (anemia, sistema inmune debilitado, infecciones, falta de sueño, falta de ejercicio, tiroides, deficiencias nutricionales, alguna enfermedad o lesión, consumo de drogas…), es de origen psicológico (trastorno bipolar, distimia, depresión, ansiedad…) o puede que sea de origen ambiental o contextual.

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La psicología cognitiva puede ayudarnos a cambiar nuestra forma de pensar gracias a herramientas como la reestructuración cognitiva, con la que podamos analizar nuestros pensamientos y creencias limitantes y aprender herramientas para beneficiarnos de nuestros pensamientos y alimentar así la motivación. Además, es importante cuidar nuestras necesidades básicas como la alimentación, el ejercicio, el descanso, el sueño, las relaciones sanas, el contacto con la naturaleza, la meditación, la creatividad, la novedad y las actividades placenteras, entre otras.

¿Qué pasa cuando orientamos la motivación a lo externo? Pues que entendemos que lo único que vale la pena son los resultados y/o lo que otros piensan de nosotros. Además, pueden aparecer niveles altos de frustración y mucho malestar en el proceso. Por ello, es importante cultivar la motivación intrínseca y centrada en la tarea que nos ayude a disfrutar del proceso de aprender, caminar y de disfrutar de la propia vida, independientemente del resultado y sin depender de causas externas que están fuera de nuestro control. Aprendamos a motivarnos desde dentro en los pequeños pasos para tener una vida plena sin caer en las prisas, la ansiedad, la frustración excesiva o la competitividad.

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Bueno, vamos ahora a ver cómo podemos motivarnos desde dentro. Veamos algunas claves que nos ayudarán a salir de la apatía y a alimentar nuestra motivación interna:

  1. Hazte consciente de tu estado de ánimo: pararse a mirar cómo nos sentimos, a aceptar nuestras emociones y a practicar la compasión con nosotros mismos es una gran forma de cuidarse, no caer en la culpa y el machaque y comenzar desde ahí a movilizar el cambio.
  2. No te creas tus pensamientos: el cerebro es un órgano que crea pensamientos. Y no sólo eso, sino que crea patrones automáticos de pensamiento para ahorrar energía. A veces esos patrones son negativos y poco nos ayudan. Podemos cambiar nuestro diálogo interno a uno más positivo no alimentando los pensamientos negativos y dando atención a aquellos positivos.
  3. Toma buenas decisiones: no te dejes llevar por las obligaciones y presiones externas. Piensa en ti y en qué quieres de la vida, qué es lo que te llena y te hace bien. ELIGE en tu vida, no caigas en el ‘tengo que’ y alimenta el ‘quiero’.
  4. Deja de lado el perfeccionismo: aprende a valorar el proceso de aprendizaje con sus aciertos y sus errores, y sobre todo aprende a valorarte a ti dentro de él.
  5. Mejórate a ti mismo: analiza dónde estabas, dónde estás y dónde quieres llegar. No es ninguna carrera con nadie, nada de competitividad. Mejora cada día por ti mismo, por desarrollarte como persona.
  6. Lleva un diario de motivación: en él puedes apuntar tus objetivos, planificar el camino, fijar pequeños pasos hacia la meta, escribir pensamientos positivos o frases motivadoras y ver cómo va tu proceso. Las pequeñas recompensas motivan un montón, solo hay que fijarse en ellas. También es una gran idea elaborar una lista de razones para leerla cuando haya dudas o desmotivación.
  7. Equilibra tu motivación: cuando comenzamos algo lo hacemos con la motivación muy alta y normalmente sobresaturamos los primeros días queriendo abarcar mucho. Como consecuencia, la motivación caerá después en picado y abandonarás tu meta. Aprende a gestionarla. Pequeños pasos. Es mejor quedarte con ganas de más cada día que agotar toda tu fuerza el primer día y abandonar. Lo importante no es la fuerza de la motivación en sí sino conseguir que perdure en el tiempo para una buena adherencia. Esto no es una carrera de velocidad sino de fondo.
  8. Benefíciate de la tecnología: gracias a los smartphones y a la tienda de apps tenemos a mano gratis o a un bajo precio aplicaciones que nos ayudan a registrar nuestro proceso. Ya quieras mejorar tu condición física, organizarte mejor, llevar una alimentación equilibrada, estudiar algo, aprender idiomas, o simplemente sacar más tiempo para ti… hay una aplicación específica esperándote.
  9. Visualiza tus logros: no hay nada más motivador que sentirte disfrutando del objetivo. Cierra los ojos e imagínate ya en él con todos los detalles que puedas y sintiendo esa emoción de satisfacción y disfrute. Así recordarás cada día por qué haces lo que haces.
  10. Cuidado con la pereza: es la compañera de viaje. Va a estar a menudo ahí para lastrarte y cuestionarte. Cuando la pereza haga acto de presencia visualiza tus logros y recuerda lo bien que te sientes cada vez que superas un pasito del camino. No dejes que ella tome el control o caerás en la desmotivación.
  11. Acepta que pueden surgir momentos bajos: en todo proceso hay picos de motivación y caídas. Es lo normal. Asume desde el principio que tendrás momentos con pensamientos negativos y que habrá etapas en las que las cosas no salgan como tenías planeadas, sobre todo por factores externos que no puedes controlar. La vida es adaptación así que gestiona esos pensamientos cambiando tu diálogo interno a uno más positivo, lee tu lista de razones y adapta tu camino a las circunstancias para seguir manteniéndote en la cinta de correr.
  12. Busca inspiración en otros: rodéate de personas motivadas que te ayuden a mantener tu motivación e incluso a aumentarla. Gracias a las redes sociales ahora es mucho más fácil: grupos de motivación para metas concretas, vídeos de conferencias, páginas informativas…
  13. Confía plenamente en ti: tú ya has conseguido antes muchas cosas en la vida, ¿por qué no vas a conseguir otras en el futuro? Ya te has demostrado antes que puedes dar pasos y alcanzar metas.

Qué bien nos viene este artículo para recordar todas estas cosas que ya sabemos. Sobre todo en aquellos momentos concretos del año en los que parece que tengamos que fijar nuevos objetivos de vida o retomar hábitos saludables como son el principio de curso en septiembre y el año nuevo en enero.

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Nos vemos en el próximo artículo 😉

Un comentario en “Equilibra tu motivación

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