Los pensamientos recurrentes

Todos hemos experimentado alguna vez en nuestra vida pensamientos recurrentes. Simplemente son pensamientos normales que sin motivo aparente nos vienen una y otra vez a la cabeza de forma automática. A veces con simples distracciones y dejando de prestarles atención es suficiente para que no vuelvan a aparecer, pero en ocasiones pueden llegar a originar grandes problemas de ansiedad y se tornan obsesiones. También las llamamos rumiaciones y mayoritariamente se alimentan de la responsabilidad que nos adjudiquemos a nosotros mismos con respecto a ellas y a las consecuencias negativas que creemos que pueden tener para nosotros o para los demás si no respondemos de una forma en concreto.

La persona que tiene obsesiones primero pone su empeño en intentar ignorarlas pero, si continúan apareciendo, con el tiempo normalmente intenta contrarrestar la ansiedad llevando a cabo conductas de compensación o compulsiones para erradicar el malestar que genera la obsesión o con el objetivo de prevenir o evitar alguna situación negativa en concreto, lo que en realidad alimenta el círculo obsesivo.

worried-girl-413690_1920.jpg

La mayoría de las personas afectadas reconocen que son pensamientos y conductas irracionales (no se basan en la realidad) y a veces intentan resistirse a ellas, pero el nivel de ansiedad que aparece es tan elevado que acaban rindiéndose a la compulsión y en muchos casos incluso llegan a evitar aquellas situaciones que la causan. Tanto es así que pueden llegar a limitar gravemente la vida de la persona, como en el caso del trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Siempre que no sepamos gestionar problemas como estos, aunque nos parezcan leves, debemos acudir a un psicólogo clínico que nos asesore, evalúe y acompañe.

Una vez dicho esto, hay que recalcar que prácticamente todas las personas hemos tenido o tendremos alguna vez en nuestra vida pensamientos recurrentes que no derivarán en un trastorno ni lleguen a limitar nuestra vida, pero que en todo caso nos resulten desagradables. ¿Qué podemos hacer con ellos?

  1. No tomarnos los pensamientos demasiado en serio: que un pensamiento surja no quiere decir que sea real. Por ejemplo: si vienen pensamientos de matar a alguien no quiere decir que uno sea un asesino.
  2. No intentar suprimirlo: resistirse a un pensamiento sólo consigue alimentarlo más y causa efecto rebote. Aceptar que está ahí es el primer paso para dejarlo ir.
  3. No darle importancia: aquello a lo que le damos importancia implica  excesiva atención y por tanto se registra en la memoria para tenerlo a mano. Tenemos que entender que ese pensamiento está ahí como cualquier otro, no pasa nada.
  4. Tirar del razonamiento probabilístico: ¿qué probabilidad real hay de que ocurra ese acontecimiento negativo que nos obsesiona? Es probable que sea muy bajo o casi nulo y que lo estemos sobrestimando.
  5. Cuidado con la moral: que tengamos un pensamiento que no encaja con nuestra moral no es equivalente a llevarlo a la acción. De hecho la moral es lo que nos ayuda a decidir cómo actuar en última instancia.
  6. Lo irreal del pensamiento mágico: las supersticiones nos hacen creer en consecuencias que no tienen una asociación real con el suceso o pensamiento. Romper un espejo no nos traerá más mala suerte que tener que recoger los trozos del suelo y pensar en que rompemos un espejo tampoco.
  7. No hacernos responsables de las desgracias de este mundo: a veces otorgamos demasiada importancia a nuestros actos cuando hay muchos factores externos y fuera de nuestro control que afectan a los sucesos de nuestra vida y la de los demás.
  8. Asumamos que no existe la perfección: y por tanto no necesitamos hacer cosas para conseguirla ni se nos tiene que ir la vida en ello.
  9. No caigamos en el pensamiento dicotómico: no existen absolutos sino una gama de posibilidades. No todo es blanco o negro.
  10. Evitemos hacer predicciones: el hecho de que hagamos o no hagamos algo no tiene por qué tener consecuencias catastróficas y pensar en mil posibilidades tampoco nos protege de nada.
  11. Soltemos la necesidad de control: abrirse a la experiencia para disfrutar de la vida, ya que intentar controlarlo todo quema mucha energía mental y causa mucha ansiedad.

Y por último, podemos trabajar nuestra relación con los pensamientos y la ansiedad que nos generan con técnicas de relajación y entrenamiento en mindfulness, ya que este último trabaja en el control deliberado de la atención para establecer un tipo de procesamiento de la información que es incompatible con la rumiación.

Si estás interesado en saber más o entrentarte en mindfulness no te pierdas este artículo.

woman-570883_1920.jpg

Os espero en el próximo artículo 😉

Un comentario en “Los pensamientos recurrentes

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s