Disciplina

Hemos crecido en la cultura del sacrificio, donde se supone que el que más se esfuerza, el que más cosas hace en contra de su voluntad, luego tiene la recompensa que se merece. Esta falsa creencia nos hace mucho daño. Sacrificar nuestro presente por el pensamiento mágico de la justicia divina nos genera sufrimiento por no aceptar la realidad, por reprimir nuestras necesidades, por la tensión que genera el control y por la frustración que genera la no consecución del objetivo irreal tan deseado.

Esto no quiere decir que las cosas vengan de la nada. Evidentemente si queremos guiar nuestros pasos hacia metas, trabajar en nosotros mismos o cualquier cosa que queramos en la vida, vamos a tener que seguir una serie de pautas para hacerlo posible. En contraposición al sacrificio yo defiendo la disciplina.

La disciplina no es más que el hábito de acción dirigido a la meta sostenido en el tiempo, es decir, esos pasos que damos día a día en el camino que hemos planeado independientemente de factores circunstanciales que lo obstaculizan. Esa capacidad de ser capaces de renunciar a los premios inmediatos por uno a largo plazo. De centrar la atención en la tarea de forma constante, con adherencia al proceso para llegar al objetivo.

En la disciplina juega un papel esencial la corteza prefrontal, encargada entre otras cosas del autocontrol. Además es muy importante no olvidar que la disciplina se entrena y por eso es esencial trabajarla con niños para que vayan creando el hábito de autoregulación.

Algunos consejos para trabajar la disciplina:

  • Elegir bien nuestra meta: que sea realista y alcanzable. Que tenga cierta flexibilidad.
  • Plan de acción: organizar un mapa con etapas y caminos posibles.
  • Gestiona tu energía: es mejor poca energía que dure en el tiempo que empezar con un pico intenso de energía que se coma toda la motivación al principio.
  • Pequeños objetivos en el camino: que nos sirvan para mantener la motivación a lo largo del camino.
  • Evaluar mis pasos: ver qué hemos conseguido y cómo, si nos satisface, y si tenemos que hacer cambios.
  • No olvidarnos de nosotros: acuérdate de ti, tú no eres tus metas, deja tiempo para tu vida.
  • Suelta el control: hay muchísimas cosas que no puedes controlar, aprende a aceptar y a amoldarte a lo que surja. La adaptación al medio es clave del éxito.
  • No tires la toalla: ante la adversidad adaptación y motivación. Es normal tener momentos bajos, siéntelos y sigue adelante.
  • Sigue un estilo de vida saludable: dormir bien, comer de forma saludable, gestionar el estrés, hacer ejercicio, descansar, regular el uso de pantallas, tener relaciones de apoyo… facilita la autoregulación.
  • Medita: la meditación ha demostrado eficacia en los procesos de atención y como consecuencia en muchas funciones relacionadas con la relación pensamiento/emoción/acción.

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Espero que te haya ayudado el post de hoy.

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