Redes sociales

Los tiempos han cambiado mucho. Nuestra forma de relacionarnos es mucho más amplia gracias a la aparición de internet, y con ello los chat, las redes sociales, las app de contactos… Todo ello nos abre nuevas puertas a la investigación y al conocimiento de las relaciones humanas, de cómo las personas las utilizamos y nos expresamos en ellas. Sin esperar a los resultados de los nuevos estudios que vayan saliendo sobre el tema, podemos averiguar mucho de nosotros mismos haciéndonos las preguntas adecuadas, ya que nuestra actitud en las redes parece ser un reflejo de nuestra actitud en la vida.

¿Eres activa participando, comentando, dando me gusta? ¿O eres pasiva simplemente viendo pasar las imágenes de forma indiferente, sin leer los textos? ¿Sigues muchas cuentas iguales de las cuales muchas no te aportan nada? ¿O sigues unas pocas que aprecias y valoras? ¿Idealizas a las personas que sigues por sus publicaciones o eres consciente de sus luces y sombras? ¿Te muestras en redes o no lo haces? ¿Por qué? ¿Utilizas las redes para cotillear a otros? ¿O para sentir rabia y envidia cuando ves publicaciones de alguien en particular? ¿Juzgas a las personas según lo que comparten? ¿Duramente? ¿Qué criterios usas para agregar a alguien? ¿Y para borrarle? ¿Bloqueas? ¿Cómo reaccionas ante comentarios de crítica? ¿Los borras? ¿Te sientan mal? ¿Te perturban? ¿Qué tipo de comentarios dejas tú? ¿O a veces solo lo piensas pero no tienes el valor de dejarlo en tu nombre? ¿Cantidad o calidad? ¿Creas valor o consumes contenido? ¿Tragas contenido o lo aprovechas en tu vida real? ¿Valoras el trabajo que hacen creadores de contenido en su tiempo libre y con su esfuerzo? ¿Aportas o apoyas su proyecto de forma activa sea participando en redes o económicamente? ¿Qué relación tienes con lo que es gratis? ¿Y con lo que hay que pagar? ¿Participas en sorteos? ¿De qué tipo? ¿Sabes que los sorteos se hacen por publicidad gratis que tú les haces? ¿Eres consciente de tu responsabilidad en qué empresa o producto promocionas?…

Antes de entrar a analizar nuestro uso, me gustaría destacar que las redes sociales son negocios. Y es muy importante que lo tengamos muy presente. Que el contenido mostrado sea gratuito no quiere decir que no tengamos que pagar un precio por acceder a él. Quizás no estemos pagando con dinero, pero sí lo estamos haciendo con nuestra atención. Las personas que trabajan en crearlas, analizarlas y mantenerlas crean algoritmos y tácticas para que pasemos el mayor tiempo posible en estas plataformas de forma que nos puedan mostrar anuncios de marcas que pagan para ser publicitados ahí. Incluso cuentas que empezaron de una forma “altruista” con la intención de ayudar desinteresadamente se han subido al carro de cobrar por enseñarte productos. Ahora mismo internet mueve muchísimo dinero y se han creado muchos negocios online. 

A pesar de este lado oscuro no podemos negar que internet y las plataformas grandes de información gratuita nos han facilitado mucho la vida y no podemos negar que son parte de la sociedad actual, por lo que vale la pena trabajar en usarlas de una forma consciente, sin obsesiones y sobre todo sin que nos roben el tiempo. Observar nuestra actitud, cómo las usamos y para qué nos puede dar muchas pistas sobre nosotras mismas. Pero no olvides que la vida está fuera de las pantallas. La atención es un bien limitado, sé consciente de dónde lo pones.

Aquí algunos consejos para limitar el uso de las redes:

  1. Que no sea el móvil lo primero que ves al levantarte: lo primero debería ser levantarte, abrir la ventana, respirar el aire de la mañana y mirar al cielo para ver qué tiempo hace.
  2. Que no sea el móvil lo último que ves al acostarte: sería bueno tener una hora límite para usar las pantallas, a poder ser un par de horas antes de meterte en la cama. Las pantallas alteran los ritmos de sueño y eso es dañino para nuestra salud. Si puedes, deja el móvil fuera de la habitación.
  3. Ponte un horario de uso: lo idea sería que pusieras varios momentos al día para mirar el correo, las redes… quizás dos veces al día, una al mediodía y otra por la tarde, por ejemplo. Depende también de si lo utilizas para trabajar, en ese caso debería limitarse el tiempo de uso al horario laboral.
  4. Utiliza apps para bloquear dispositivos mientras haces otras cosas: típico que estás estudiando, leyendo o haciendo otra tarea que requiera concentración y cada dos por tres coges el móvil. Esta situación divide nuestra atención y nos distrae muchísimo de la tarea. Apps como FOREST nos ayudan a predeterminar un tiempo concreto en el que no podremos usar el dispositivo.
  5. No saques el móvil cuando estás con personas: es tan preocupante que nos hayamos acostumbrado a que las personas miren sus teléfonos cuando están con otras personas… Nuestro foco atencional debería estar en lo que decimos y en lo que dice el otro. 
  6. No mires el móvil en momentos muertos: en la cola del super, esperando al autobús, en una terraza de bar, en un semáforo… aprovecha esos momentos para poner atención a tu respiración y a tu cuerpo, a mirar alrededor… Hemos acostumbrado a nuestra mente a estar siempre distraída y eso es un problema importante. El aburrimiento y el control del foco atencional son clave para la salud psicológica.
  7. Haz limpieza de cuentas que sigues de vez en cuando: con los nuevos algoritmos las redes nos muestran solo las cuentas con las que interactuamos habitualmente y las demás se pierden en la lista de cuentas que sigues. Revisa esa lista de vez en cuando para recuperar cuentas que sí te aportan y para descartar aquellas que ya no te interesan. 
  8. Sé consciente de lo que compartes y cuándo lo haces: España es uno de los países que ven más las historias de IG que las publicaciones del feed. Las historias se comparten en directo, en el mismo momento en el que las grabas, además es contenido más informal por lo que no tiene apenas trabajo de edición. Lo malo es que nos corta los momentos que vivimos y hace que tengamos el móvil en la mano todo el tiempo. Antes de subir una historia pregúntate ¿merece la pena romper este momento? ¿puede aportar algo? 
  9. Cuando te descubras mirando por mirar de forma pasiva, tragando contenido porque sí, por aburrimiento, deja inmediatamente el teléfono y haz una respiración profunda, luego pon tu foco atencional en otra cosa. Esto es un entrenamiento, como meditar, y probablemente te descubras a ti misma mirando el móvil sin haberte dado cuenta. No pasa nada, con compasión vuelve a guardar tu teléfono. 
  10. No discutas por redes: discutir por redes sociales con personas que no conoces no tiene sentido. En redes nos comportamos sin filtros, las relaciones suelen ser inmanejables, muy egoicas. Pierdes el tiempo y te enfadas. No tiene ningún sentido. Quizás deberías pensarte el salir de grupos o dejar de ver los comentarios que ponen otras personas en las publicaciones. Cuida tu tiempo y tu salud mental.
  11. No te creas todo lo que ves: ser consciente de que lo que se muestra no es verdad nos ayuda a delimitar una parcela mental para las redes y saber diferenciarlas bien de la vida real. La vida es imperfecta y tiene muchas cosas que nos causan dolor, tristeza, ansiedad… es lógico que la perfección de las redes llame mucho la atención de las personas, están hechas para eso. Aprender a ver la belleza de lo real es un trabajo personal que nos puede ayudar mucho. 

Feliz día, buscadoras. Hasta el próximo artículo.

Un comentario en “Redes sociales

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