¿Qué es el Mindfulness y de dónde viene?

Mindfulness es una capacidad humana universal que han potenciado todas las civilizaciones del mundo a lo largo de la historia. Consiste en utilizar la atención de forma intencionada para mantenerse en el momento presente, adoptando una actitud compasiva no enjuiciadora, de apertura y aceptación.

Las terapias basadas en mindfulness tienen su origen en el budismo.

La palabra mindfulness es una traducción de la palabra sati, de la lengua pali en la que se escribieron algunos discursos de Buda hace 2.500 años. Para el budismo el concepto aparece en el sermón de Buda de Los Cuatro Fundamentos de la Atención y es el séptimo factor del noble óctuple sendero, centrado en la extinción del sufrimiento o las cuatro nobles verdades: el sufrimiento es inherente a la vida; el origen del sufrimiento está en los deseos del ego; el sufrimiento puede extinguirse extinguiendo su causa; para extinguir el sufrimiento se debe seguir el noble óctuple sendero, compuesto por: recta visión o recto entendimiento y recto pensamiento (sabiduría); recta palabra, recta acción, recto modo de subsistencia (virtud); recto esfuerzo, recta atención y recta concentración (meditación).

A pesar de su origen, estas terapias son revisiones científicas y laicas. Es decir, cualquiera puede practicarlo.

¿Por qué Mindfulness? ¿Por qué ahora?

En el siglo XXI vivimos una época de crisis, de globalización y de auge de la tecnología marcado por un importante desequilibrio psicológico de la población como consecuencia. Los rápidos y radicales cambios que se suceden nos obligan a una adaptación continua que causa estrés y problemas psicológicos de distinta índole. Una de las evoluciones en las que nos encontramos inmersos es la de la conciencia, hacia una conciencia no egoíca, sino transpersonal y no-dual, quizás como respuesta a la tensión producida por el ritmo acelerado que no podemos seguir (Simón, 2011).

Como humanos, nuestra mente genera continuamente sufrimiento emocional en distintas intensidades, ya que hemos evolucionado para sobrevivir, y la selección natural ha primado la supervivencia de las especie. Eso ha provocado que esos instintos y capacidades que ayudan a la especie hayan creado consecuencias negativas para los individuos. Nuestro cerebro está continuamente evaluando el entorno y aprendiendo de él para adelantarse a posibles peligros que pongan en riesgo nuestra vida, pero hoy en día ya no tenemos muchos de esos peligros que antaño podían causarnos la muerte. Así, la mente adapta esos pensamientos a nuestra vida y nos manda pensamientos negativos recurrentes, juicios, planes y visión de futuro. Esto implica que no vivimos el presente y genera mucha insatisfacción, que puede desembocar en problemas de autoestima, trastornos del estado de ánimo, entre otros. Como respuesta a los problemas humanos, muchas culturas han desarrollado sus propias formas de cultivar la conciencia plena, conformadas por visiones filosóficas o religiosas. Gracias a ellas, conseguimos disminuir el sufrimiento adicional que nosotros mismos añadimos al dolor y nos ayuda a mantenernos en la relativa seguridad del momento presente. Al fin y al cabo, ese sufrimiento añadido nos afecta en facetas tan importantes como nuestro ánimo, autoestima, relaciones amorosas y sociales, bienestar subjetivo…entre otras (Siegel, 2011)

Por tanto, el ser humano ha intentado en toda su historia descubrir las causas de su sufrimiento y cómo aliviarlo, ya que tener un cuerpo físico implica dolor asociado a la enfermedad, la vejez y la muerte. Además también luchamos con la adversidad y, a pesar de llevar una vida relativamente fácil, sufrimos cuando no conseguimos lo que queremos, cuando perdemos lo que teníamos y cuando tenemos que aceptar lo que no queremos. En esta línea, el mindfulness nos ayuda a arrancar de raíz costumbres de la mente que producen infelicidad (Siegel, Germen y Olendzki, 2009).

Lo que está claro es que el mindfulness está en auge. Muchas de las personas que en los años 60-70 practicaron meditación en busca de espiritualidad han llegado a ser investigadores clínicos o profesionales de la salud mental y al haberse beneficiado de esas prácticas, ahora las comparten con sus pacientes. Si a eso añadimos que la meditación es uno de los métodos que en la actualidad está siendo más estudiado y validado por la investigación científica (Walsh y Shapiro, 2006; citado en Siegel, Germen y Olendzki, 2009) y que las pruebas aportadas avalan que el entrenamiento de la mente cambia el cerebro (Begley, 2008; citado en Siegel, Germen y Olendzki, 2009), tenemos una explicación clara de por qué surge ahora con tanta fuerza (Siegel, Germen y Olendzki, 2009).

Además, en los últimos años, la psicología ha relacionado aspectos espirituales de las personas como algo imprescindible para la salud mental y la importancia de los valores a la hora de movernos por la vida, ya que estos últimos se asocian a cualidades positivas como mayor bienestar psicológico, menor frecuencia de trastornos psiquiátricos y mayor resiliencia y fortaleza de carácter (García-Campayo y Demarzo, 2015).

¿Qué puede aportarte el Mindfulness?

En realidad, el mindfulness se caracteriza por no tener un objetivo, es el “modo ser”, y la actitud apropiada es la de no esperar nada, no juzgar, aceptar, no forzar, soltar, ser amable hacia uno mismo, mantener la mente de principiante y tener paciencia. Así, la expectativa debería ser conocer la realidad con una motivación compasiva (García-Campayo y Demarzo, 2015).

A pesar de ello, la investigación ha puesto de manifiesto los cambios beneficiosos que produce la práctica regular a nivel individual (García-Campayo y Demarzo, 2015), que podrían animarte a comenzar tu propio viaje de autoconocimiento y meditación:

  • se relantizan los procesos mentales
  • aparece la figura del observador o conciencia testigo
  • disminuye el diálogo interno
  • aumentan las sensaciones corporales
  • aparece desidentificación con los procesos mentales
  • hay mayor regulación de las emociones
  • se produce un cambio en la conciencia del yo
  • hay menos interés por la consecución de objetivos o expectativas del yo
  • se produce mayor aceptación de los procesos mentales y de las circunstancias externas
  • se desarrolla una mayor sensación de paz y bienestar
  • se desarrolla sentimiento de conexión y pertenencia con nuestro entorno llamado <> a un nivel más espiritual

En las últimas décadas, los muchos beneficios de la práctica de la atención plena han sido avalados por numerosas investigaciones (Brown y Ryan, 2003; Cebolla y Miró, 2008; Davidson y Begley, 2012; Jacobs et al., 2011; Kabat-Zinn, 2003 y 2007; Lavilla, Molina y López, 2008; Lyubomirsky, 2008; Simón, 2007; Vallejo, 2006; citado en Arguís, 2014) y, aunque todavía se debe seguir investigando, se está demostrando que no sólo produce cambios positivos en la conducta, sino también en el cerebro (Arguís, 2014).

¿A qué esperas para unirte al amplio mundo de la atención plena?

Tipos de práctica

Supongo que te preguntarás cómo ponemos Mindfulness en práctica. Hay varias formas de hacerlo:

La práctica formal es simplificando mucho sentarse a meditar. Dentro de este tipo de práctica hay a su vez distintos tipos dependiendo de dónde pongamos el foco de atención. Consiste en entrenar la capacidad de atención de manera que con el tiempo seamos capaces de cambiar voluntariamente del modo automático al modo “consciente” y así no vivir siempre en “piloto automático”.

La práctica informal consiste en llevar la atención plena en acciones. Se pueden incorporar técnicas y ejercicios concretos, aunque básicamente es ser capaces de hacer cosas con “consciencia”. Es muy habitual la meditación caminando o en tareas cotidianas como fregar los platos, limpiar la casa o cocinar.

La práctica de la compasión es la actitud mediante la cual somos sensibles al sufrimiento propio y/o ajeno y nos hace comprometernos a aliviarlo. Facilita y mejora las prácticas anteriores. Se puede mejorar trabajando la empatía y haciendo ejercicios/acciones concretas de corte altruista.

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Después de este artículo espero que tengas una idea más clara de qué es el Mindfulness y por qué es tan importante. Espero que te haya ayudado. Te leo en comentarios.

¡Un abrazo!

4 comentarios sobre “¿Qué es el Mindfulness y de dónde viene?

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